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«Aquarius, mucho más que una bebida»

Editorial Aquarius

13:32, 21 de junio de 2018

Desde la Atalaya de esta Fundación, se observa con estupor el permanente drama de las miles de personas que todos los días se juegan la vida en busca de un futuro con dignidad. Esas mujeres con el rostro curtido de sufrimiento, con un corazón desgarrado por la violencia, por el abuso, por la tristeza de dar a luz a niñas y niños de la desesperación y la injusticia universal. Esos hombres marcados por las guerras y la persecución cuya piel oscurecida no es más que el exterior de un corazón agonizante. Y esas niñas y niños que en su inocente mirada, parecen buscar respuestas donde sólo hay una falta inmisericorde de humanidad.

 

Y de repente, resuena en nuestros oídos la palabra Aquarius, la cual todos identificamos con una agradable y refrescante bebida, pero que en estos días nos evoca la tragedia, la espalda detestable que Europa da a los valores del humanismo, del respeto a la vida de cualquier ser humano, por el simple hecho de serlo. No podremos construir una Europa social si no abordamos con humanidad el problema de las personas que llegan hasta nuestras fronteras, humilladas y descorazonadas buscando una mínima oportunidad, porque somos responsables, después de tantos años de colonialismo, de su futuro y de su suerte. Y como hemos dicho tantas veces, la solución no pasa sólo por acogerlos, sino además por poner todo nuestro empeño y también nuestra voluntad política en que puedan tener un futuro en sus lugares de origen, para que salir de sus países no sea una cuestión de supervivencia y si pueda ser una opción personal.

 

Pero no todo está perdido, ya que si al trabajo sin desmayo de las ONGs y la movilización social se empiezan a unir aptitudes y actuaciones cómo la llevada a cabo por el nuevo gobierno de España, el panorama puede albergar  un futuro de esperanza. Ojala la Unión Europea asuma un rol protagonista, tanto en la acogida, como en la actuación de apoyo al desarrollo de los países de origen, que tenga en su esencia los valores del humanismo y la justicia social.

 

Cada vez que veamos un Aquarius o un cayuco o un grupo de personas huyendo de la desesperación, no los tratemos como inmigrantes o como refugiados. Simplemente son SERES HUMANOS.

 

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